por Vale Levin

   Muchas veces nos preguntan en qué creemos los judíos, o en qué cree el judaísmo o en qué creemos, punto. A veces nosotros mismos también nos lo preguntamos. Es sumamente difícil responder dicho interrogante ya que detrás de él, subyace la idea de que se cree en una sola cosa, o que todos creemos en lo mismo. Lo cierto es que no podríamos hacer un recorte de todos los preceptos del judaísmo y sintetizarlos en un solo término. Pero quizás sí podríamos preguntarnos si es que hay un hilo conductor en todas las creencias que tenemos y quizás ese hilo podría ser la fe en algo o la fe en sí misma.

   Si apuntamos a una explicación más religiosa, podemos afirmar que la fe judía cree en un Dios omnisciente, que todo lo sabe, todo lo conoce; omnipotente, que todo lo puede; providente, que todo provee. Dicho Dios creó el universo y eligió al pueblo judío para revelarle los Diez Mandamientos y rituales a mantener para preservar al pueblo. Para algunas corrientes, hay afirmaciones que sintetizar las creencias esenciales del judaísmo, formuladas por Maimónides en su comentario a la Mishná​ (Tratado Sanedrín, capítulo 10). Estos comentarios fueron compilados en varias fuentes talmúdicas y se pueden resumir en los siguientes principios:

  1. La existencia de Dios “Dios siempre ha existido” desde la eternidad, donde no transcurre el tiempo
  2. La unicidad de Dios
  3. La espiritualidad de Dios y su incorporeidad
  4. La eternidad de Dios
  5. Sólo Dios debe ser el objeto de culto “Esto para aquellos que guardan los mandamientos dados por Dios a los judíos en el Monte Sinaí”
  6. Revelación a través de los profetas de Dios “Palabra inspirada por Dios a través de hombres que obedecían a Dios a través de la fe”
  7. La preeminencia de Moisés entre los profetas
  8. La ley de Dios fue dada en el Monte Sinaí
  9. La inmutabilidad de la Torá como la Ley de Dios “La Ley es perfecta, que convierte el alma” Salmos 19.7
  10. El conocimiento previo de Dios de las acciones humanas
  11. La recompensa de las buenas acciones y el castigo del mal “Justo Juicio por parte de Dios” a los vivos y a los muertos
  12. La venida del Mesías.
  13. La resurrección de los muertos.

   Hoy en día, el judaísmo ortodoxo sostiene que estas creencias son de carácter mandatorio; o altamente sugerido. Si apuntamos a una explicación filosófica, el judaísmo se basa en una constante reflexión y búsqueda de sentido -o no sentido. Hace pocos días en una charla con la filósofa Diana Sperling, me contó una anécdota familiar en la que su nieto le preguntaba si algo que aparecía en un relato era cierto. A lo que ella respondió “en este libro es cierto”. Esa anécdota me resultó reveladora ya que me permitió pensar que no una verdad escrita debe ser universalmente cierta sino cierta en tanto aparece en dicha bibliografía y en tanto nos permite pensar el mundo. 

   Podríamos decir que en muchos casos sentimos que vivimos en un mundo en el que mucha gente cree que no cree. Lo cierto es que hoy en día podemos ser religiosos, no religiosos, creyentes, agnósticos, ateos, fieles seguidores a una creencia. Pero a veces no sabemos lo que son dichas creencias o creemos que creer, no es para nosotros. También podemos sincerarnos con nosotros mismos y asumir que a veces elegimos creer cuando nos conviene o no creer cuando no nos gusta el resultado de lo que está sucediendo. Lo importante es cuestionar para saber elegir. ¿Cómo le enseñamos a estudiantes a tener fe si a veces ese pensamiento mágico les lleva a pensar que si no estudian van a aprobar? ¿Cómo explicamos que en la vida a veces nos puede ir bien o nos puede ir mal? Nunca estuve en Australia pero no sólo creo que existe sino que sé que existe. Ahora, ¿por qué nos cuesta tanto con nuestras creencias? 

   Hay quienes tienen fe de forma irracional, para comprobar aquello que no es posible racionalizar. Hay quienes desestiman la fe debido a que no entra dentro de los parámetros de lo racionalmente posible. Si no lo podemos comprobar, no lo podemos apoyar, no lo podemos creer. Pero algunos preferimos creer que la creencia no es una expresión de fuerza o debilidad. Fe en hebreo es Emuná, que a su vez implica también “adiestramiento”. La fe nace de la costumbre. Pero quienes no estamos acostumbrados a la fe, a veces queremos familiarizarnos con ellas cuestionando un poco su veracidad. Y eso quizás nos hace más creyentes, creyentes en nuestras preguntas, en nuestros cuestionamientos, en el ejercicio constante de preguntar para interiorizar, de consultar para creer, de creer para transmitir, de confiar para vivir y crear en comunidad.