por Vale Levin

   Cuando Shavuot termina, nos deja enseñanzas. A veces nos preguntamos qué podemos seguir aprendiendo de una festividad que es milenaria y la cual recordamos año tras año. Puede que la fiesta sea la misma, pero los invitados cambian. Nuestra tarea educativa requiere el esfuerzo por combinar la tradición adaptándola a los desafíos del día a día, pudiendo hacer que nuestro contenido sea atractivo para los estudiantes, cuyos intereses hoy pueden pasar por otros aspectos. A su vez, Shavuot compite en sí misma con otra tarea: el ser una de las festividades menos celebradas, difundidas o preservadas en algunos ámbitos. ¿Por qué está Shavuot en desventaja? ¿Es Shavuot menos que otras celebraciones? Al mismo tiempo, estamos hablando de un jag que requiere rememorar la entrega de la Torá en el Monte Sinai. Pero tranquilamente nuestros estudiantes pueden decirnos “yo no leo la Torá, yo leo Instagram”, “yo no estoy en el Monte Sinai, yo estoy en mi país”. Entonces nos vemos en la obligación de sortear todos los desafíos, las trabas y los inconvenientes para poder trasladar a nuestros estudiantes a un viaje espiritual hacia aquellos tiempos para reivindicar los logros y el legado que tanta travesía nos dejó.

   Si bien a veces nos encontramos con la difícil tarea de relacionar nuestro contenido judaico con la realidad que nos rodea, Meguilat Rut nos permite pensar en los necesitados que están en nuestra sociedad. Muchas de las leyes sociales de la Torá se ocupan de la relación del hombre con los marginados de la sociedad (pobres, huérfanos, viudas y extranjeros), ellos están indefensos y necesitan ayuda. Por eso nos exige comportarnos hacia ellos con benevolencia y cariño. Hay varias Mitzvot relacionadas con la ayuda social. Estas leyes tienen como objetivo recordarle al hombre la obligación de ocuparse de los necesitados, ya sea a través de conductas directas o implícitas. Por ej: – Shmitá: cada séptimo año no se debe labrar la tierra y sus frutos son para todos. – Iovel (año de Jubileo, cada 50 años): si por razones económicas alguien debe vender su parcela de tierra, la venta es solo relativa, pues en ese año la propiedad vuelve a su antiguo dueño, y hay moratoria de las deudas. – Maaser: se debe dar la décima parte de lo que uno gana en el año destinado a los pobres. En el libro de Ruth acentúa la necesidad de proveer al pobre, a la viuda y al extranjero. En la época de la cosecha, los pobres hacían uso del derecho que las leyes bíblicas les conferían: Leket: «Y tu vid no habrás de rebuscar, ni habrás de recoger los frutos caídos de tu vid. Para el pobre y para el extranjero los habrás dejar» (Levítico 19:10) Shijejá: «Si al estar recogiendo la cosecha de su campo se olvidan de recoger una gavilla de trigos, no regresen a buscarlo; déjenlo para que lo recoja algún extranjero de los que viven entre ustedes, o algún huérfano, o alguna viuda…» (Deuteronomio 24:19) Peá: «Cuando seguéis la cosecha de vuestra tierra, no habrás de concluir de segar el rincón de tu campo, ni habrás de espigar en tu cosecha.» (Levítico 19: 9). De esta manera podemos reflexionar con los estudiantes acerca de cómo podemos vincular estas leyes con la realidad que nos rodea. 

   La tradición en Shavuot no parece girar mucho entorno al ayuno, o la cena. Pero sí hay pequeños rituales que nos permiten marcar este día con alegría. En Shavuot es costumbre decorar la sinagoga con ramas y flores. Esto es porque el Monte Sinai floreció el día en que se entregó la Torá. La Biblia también asocia a Shavuot con la cosecha de trigo y frutas y marca el momento en que se traían los primeros frutos al Sagrado Templo, como una expresión de gracias. Podemos quizás preguntarnos en Shavuot a qué damos gracias, porqué nos sentimos bendecidos, de qué nos alegramos. Recordando siempre pedir por los necesitados y hacer algo por ellos.

   Lo cierto es que esta fiesta se basa exclusivamente en cuanto actividad, en leer la Torá. Pasar toda la noche estudiando y leyendo la Torá. Pero puede que encontremos resistencia. Claro, ¿cómo podríamos competir con la tablet, la PlayStation, el celular, y toda tecnología al alcance de nuestros estudiantes que parece ser mucho más atractiva que la Torá? Podemos proponer quizás llevar la Torá a estos dispositivos, o llevar estos dispositivos a la Torá. Pero llevemos y hagamos. Intentemos. Fracasaremos o triunfaremos, pero plantearemos el desafío y marcaremos un precedente. Shavuot es una de las tres festividades de peregrinaje del judaísmo, cuando todo el pueblo se reunía en Jerusalem para celebrar y estudiar. Ya sea para leer la Torá, un texto de reflexión sobre nuestro judaísmo, un dilema, una historieta, un fotografía, un cuadro, lo que sea, sería interesante inmiscuirnos en cada Shavuot en una lectura que nos permita hacer un viaje interno, un peregrinaje a nuestra esencia, un viaje a nuestra identidad.